En 2022 la maternidad ha atravesado mi cuerpo, mi mente y mi alma. La vida se transforma y con ello  se produce una necesidad de sentirnos, de compartir y conectar con el calor de otras mamás. La presencia de una nueva vida tan deseada y amada, nos posiciona en un nuevo lugar dentro y fuera de nosotras. Cómo encontrarlo y vivirlo es muy importante para nuestra salud emocional y física.

 Poder compartir experiencias, dudas, incluso miedos, hace sentirnos en un arropamiento que nos nutre para transformarnos con fuerza, en mamás empoderadas y reconfortadas por el vínculo de una tribu entre iguales.

 No nos han enseñado a hacerlo, no sabemos cómo, y muchas veces podemos sentirnos muy perdidas y solas.  Hemos perdido la esencia que antes existía entre las mujeres que criaban juntas.En muchos momentos, la realidad que vivimos está conformada esencialmente por el aislamiento y la soledad en la crianza. De alguna forma alejarnos nos hace perder fuerzas.

 Una de las oportunidades que brinda la maternidad es atravesar un constante de emociones y recuerdos sobre tu historia personal, tu infancia y tu recorrido vital, aparecen para sanar, poner orden y transformar patrones en el sistema familiar. Y más intensamente, atraviesas tus sombras. Esto sucede porque estamos en un viaje hormonal increíble y a su vez entramos en una nueva realidad y frecuencia energética. Esto moviliza nuevas situaciones contigo misma; con tu pareja si compartes crianza; con la familia; con la realidad exterior. La crianza es un despertador permanente. No solo tienes que aprender a cuidar de otra personita, amarla, atenderle y darle todo de ti, sino que además se despiertan miedos, sensaciones, incluso angustias que estaban ahí antes, solo que se potencian.

 Cuando una persona nace, el árbol genealógico de la familia a la que pertenece crece, se transforma, desaparecen simbólicamente ramas con la llegada de una nueva energía. ¿Qué pasa dentro de mí? Es una pregunta con una fuerza de tal magnitud, que su respuesta es impredecible. Por lo que hacer un trabajo profundo de reconocimiento de eso que sucede dentro, nos ayuda a posicionarnos de nuevo y ayuda a esa nueva vida. Para dar orden, limpiar y sanar, dar luz y amor, para conectar con el poder que os corresponde y el derecho de vivir en plenitud el tiempo sagrado que hace crear vuestro vínculo.

 Desde esta visión quiero iniciar una red de apoyo para mamás. Donde podamos poner palabras a nuestras emociones, reírnos y llorar juntas. Jugar y compartir desde lo simple, lo natural. Volver  a reconectar con la naturaleza que somos y que hemos olvidado con el ruido de lo artificial.